Le Larbin
Grigori, hijo de un oligarca excesivamente privilegiado, pasa sus días en discotecas. Preocupado por el comportamiento de su hijo, su padre elabora un plan con un productor de televisión y un psicólogo para hacerle creer que ha viajado en el tiempo. Grigori despierta así en la piel de un siervo, en un auténtico pueblo del siglo XVIII.